En Handsomey no exponemos por acumulación. Cada serie que entra a sala pasa por una lectura previa: qué técnica sostiene, qué grado de resolución tiene el trazo y si el autor puede escribir una nota de proceso que explique sus decisiones sin adornos. Ese filtro es el que ordena el calendario de muestras rotativas y el catálogo digital.
Recibimos series, no piezas sueltas. Un conjunto de retratos a lápiz, una tanda de aguafuertes con sus pruebas de estado o una selección de ilustración editorial a tinta permiten ver cómo trabaja el autor cuando repite un problema. La serie muestra el método: qué corrige, qué deja visible, dónde insiste.
Medidas, técnica y año de producción se registran antes de colgar. No es un trámite: definir si una estampa se imprimió sobre papel de algodón prensado en frío o satinado cambia la lectura de la superficie. La ficha acompaña a la obra en sala y en el catálogo, con la misma información en ambos lugares.
Pedimos que cada ilustrador o retratista escriba qué buscaba y qué no le salió. Una nota breve, en primera persona, sobre el tramado, el mordido del ácido o la luz de ventana de una sesión. Es el documento que más consultan los estudiantes de arte durante las visitas guiadas, porque muestra el trabajo antes del resultado.
No publicamos catálogos inflados ni prometemos reventa. Tampoco inventamos trayectorias: si un ilustrador expone por primera vez, la ficha lo dice así. El foco está en la obra, su técnica y su proceso, no en una biografía armada para la ocasión.
Si querés ver cómo se aplica este criterio en sala, podés consultar la muestra rotativa de temporada o reservar una visita guiada para recorrer las paredes con alguien del equipo.
Handsomey no firma convenios con marcas ni cobra por aparecer en una lista. Las colaboraciones que sí existen son de otro orden: talleres de grabado que prestan sus prensas, revistas independientes que publican ilustración original y espacios de formación donde los autores dan sus primeras charlas. Cuando una de esas relaciones se sostiene en el tiempo, la nombramos acá.
Si tu proyecto trabaja con dibujo, grabado o ilustración editorial y querés proponer algo, escribinos. No publicamos logos de auspiciantes ni intercambios comerciales.
Espacios con prensa de tórculo y batea de ácido que abren sus instalaciones a los ilustradores de la galería para estampar tirajes cortos. La relación es de uso y aprendizaje mutuo, no de patrocinio.
Medios de tirada corta que encargan ilustración a tinta y publican el boceto junto a la pieza final. Varias de las obras que exhibimos nacieron de esos encargos.
Instituciones que traen grupos de estudiantes a las visitas guiadas y coordinan con los autores recorridos por la muestra vigente. La galería no cobra por esas visitas.
Encuentros donde la galería comparte mesa con editores y encuadernadores para mostrar pruebas de estado y estampas sueltas, sin catálogos inflados.
Handsomey reúne a ilustradores y retratistas de estudio que publican series de retratos a lápiz, aguafuerte y tinta sobre papel de algodón. No armamos la programación por nombre propio ni por novedad: la armamos por series. Antes de colgar una obra pedimos el conjunto completo, porque una pieza suelta dice poco sobre cómo trabaja alguien. Lo que nos interesa mostrar es la continuidad de una búsqueda: la misma mano insistiendo sobre la luz, el mismo gesto corregido tres veces, el mismo rostro que cambia de expresión entre una sesión y la siguiente.
El proyecto se ordena en muestras rotativas por temporada y en un catálogo digital donde cada pieza queda documentada con fotografía de detalle, ficha técnica de medidas, técnica y año, y una nota de proceso escrita por el propio autor. Esa nota no es un texto de sala ni una reseña: es el relato de las decisiones que llevaron a la obra terminada, incluidos los errores que quedaron a la vista.
La galería se dirige a estudiantes de arte que quieren ver de cerca cómo se resuelve una plancha o un tramado, a coleccionistas principiantes que necesitan entender qué están mirando antes de decidir, y al público general de Buenos Aires que se acerca sin formación previa. Las visitas guiadas al taller existen justamente para eso: para que la obra se explique con las manos sobre la mesa, no con un discurso de venta.
No publicamos catálogos inflados ni prometemos reventa. El foco está en la obra, su técnica y su proceso, y en que cada ficha diga exactamente lo que hay que decir. Si una pieza no tiene una nota de proceso honesta detrás, no entra en la muestra.
Antes de colgar una pieza, revisamos tres cosas: que la técnica esté resuelta, que la ficha técnica sea honesta y que la nota de proceso la haya escrito quien dibujó. Si falta alguna, la obra espera. No armamos catálogos inflados ni prometemos reventa: el criterio es que el visitante pueda leer una obra sin intermediarios de más.
Cada pieza que entra al catálogo digital llega con fotografía de detalle, ficha técnica y una nota escrita por el propio autor. Si querés ver cómo se documenta una obra de cerca, podés escribirnos o revisar primero cómo empezar.
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