La serie reúne doce retratos a lápiz realizados sobre papel de algodón de 300 gramos. El trabajo fue lento: cada rostro se construyó con tramados sucesivos y difuminados breves, sin apurar el gesto. La intención no era resolver un encargo rápido sino sostener la mirada del retratado durante varias sesiones, corrigiendo sobre la misma hoja sin saturar la superficie.
El papel de algodón permitió volver sobre las sombras más de una vez. Cuando el grafito se acumulaba, un pasaje suave de goma de miga devolvía el brillo necesario para retomar la zona. Esa posibilidad de corrección es la que define el carácter de la serie: los retratos conservan la huella del proceso, no lo esconden.
Ficha técnica y nota de proceso
Cada pieza se acompaña de su ficha técnica con medidas, año de producción y una nota de proceso escrita por el propio autor. En la nota se describe qué se decidió en cada jornada: dónde se fijó la línea del pómulo, en qué momento se dejó de insistir sobre el cabello, qué se corrigió después de una pausa. No hay catálogos inflados ni promesas de reventa; la ficha y la nota son el único respaldo de cada retrato.
El conjunto se pensó para colgarse en pared encalada, con marcos finos de madera natural y un espacio generoso entre obra y obra. Ese aire entre piezas deja que cada rostro respire por separado y que la luz lateral del taller, la misma que se usó para dibujar, siga funcionando sobre el papel.
Qué se puede ver en la muestra vigente
Las obras se agrupan por temporada. La serie Corrientes forma parte de la muestra en curso y puede consultarse en la galería durante el horario de exhibición. Los retratos se exhiben junto a su ficha técnica al pie, con la nota de proceso disponible para lectura en sala.